Una noche de juerga puede traerte muchas consecuencias negativas como la falta de sueño o la falta de energía. Sin duda, en los peores casos presentamos unos terribles dolores de cabeza que son el resultado del abuso del alcohol. Si deseas saber cómo superar la resaca de una forma eficiente y rápida, entonces lee alguno de nuestros consejos:

  1. El agua es tu mejor aliada: el alcohol viene acompañado de un efecto diurético que te hace orinar sin control, por lo tanto hace que te descompenses y deshidrates. En estos casos lo mejor es beber mucha agua al día siguiente.
  2. Cisteína: se trata de aminoácido que ayuda a que el hígado procese mejor algunas sustancias como el acetaldehído, que viene en grandes cantidades en el alcohol. Este aminoácido puedes encontrarlo en el pollo, los huevos, pimientos rojos, ajo o cebolla.
  3. Frutas: necesitas del azúcar natural para que tu organismo se recupere. Gracias al alcohol, bajamos los niveles de azúcar, y por eso nos sentimos cansados o fatigados durante todo el día. Para recuperarse, es necesario consumir frutas como la fresa, el mango, el melón o la sandía.
  4. Infusiones: prueba con tés como la manzanilla que te ayudarán a calmar los dolores de cabeza y a relajarte.
  5. Potasio: el aguacate y el plátano son buenas opciones para recuperar el potasio perdido luego de consumir tanto alcohol. Esto es importante porque sin el potasio y otros minerales el sistema nervioso y el muscular no funcionan correctamente.

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Según estudios existen tres razones por las cuales la actividad sexual es probablemente el mejor tratamiento para la cruda.

Sobre la relación que existe entre el sexo y el alcohol se ha dicho de todo durante mucho tiempo. Diversos estudios sostienen que ambas cosas son incompatibles, ya que las bebidas alcohólicas, aunque ayudan al ser humano a desinhibirse y disfrutar más, pueden atentar contra la salud sexual.

Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan hacia la dirección opuesta y señalan que puede existir otra relación entre el sexo y el alcohol: la resaca. Según el escritor inglés Kingsley Amis, existen tres razones por las cuales el sexo es probablemente el mejor tratamiento para la cruda. Veamos:

  1. Es antidepresivo. Mientras el alcohol es depresivo, el sexo tiene un efecto totalmente contrario. La razón es sencilla: la actividad sexual genera un cóctel de neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo, como por ejemplo la oxitocina, llamada hormona del amor, y  hasta la serotonina,responsable de mantener en equilibrio nuestro estado de ánimo.
  2. Es un buen ejercicio. Para la cruda una buena opción es sudar un poco ya que el sudor ayuda a limpiar al cuerpo de las toxinas acumuladas. Asimismo, existen estudios que demuestran que el sexo es mejor cuando se tiene el hábito del ejercicio, ya que fortalece el cuerpo y potencia muchos aspectos de la vida.
  3. Es bueno para tu sistema inmune. Según el sitio Web Med, dos de los principales beneficios físicos de los encuentros íntimos son que mantiene en mejor estado el sistema inmune y sirve como un analgésico que suprime el dolor. Por eso cuando se ha tenido una noche de excesos lo mejor es apostar al calor de la pareja.

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Beber menos alcohol es uno de los propósitos de Año Nuevo más recurrentes entre las personas que quieren mejorar su salud.

Además de ayudar al bolsillo, tiene un impacto positivo para nuestro cuerpo, tanto inmediato como a largo plazo.

Según el servicio de salud pública de Reino Unido (NHS, por su sigla en inglés), entre los efectos inmediatos que puedes notar al reducir el consumo de alcohol están:

  • Encontrarte mejor por las mañanas
  • Sentirte menos cansado durante el día
  • Sentirte más en forma
  • Perder peso o dejar de ganarlo

Pero a largo plazo tu salud también puede beneficiarse de estos 4 cambios:

1. Mejora el sueño

Aunque beber alcohol puede ayudar a una persona a quedarse dormida rápidamente, también puede interrumpir más la segunda fase de sueño más profundo.

Una revisión de estudios de 2013 publicada en la revista científica Alcoholism sobre el impacto del consumo de alcohol en el sueño nocturno, concluyó que «cualquier dosis de alcohol causa una reducción en el período de latencia antes del inicio del sueño, una primera mitad del sueño más consolidada y un aumento de la interrupción del sueño durante la segunda mitad».

«Reducir el consumo de alcohol debería ayudarte a sentirte más descansado cuando te levantas», dice el NHS.

2. Un sistema inmunológico más eficaz

Beber en exceso debilita tu sistema inmunológico, haciendo que tu cuerpo sea más vulnerable ante las enfermedades.

Según el NHS, quienes beben en exceso tienden a contagiarse de más enfermedades infecciosas.

Esto se debe a que el exceso de alcohol interrumpe la producción de citocinas, que son agentes responsables de la comunicación intercelular y son clave para que el cuerpo se pueda defender de infecciones.

Según un informe del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism), de Estados Unidos, una producción más lenta de citocinas puede reducir tu capacidad para combatir infecciones hasta 24 horas después de haber estado borracho.

3. Puede mejorar tu estado de humor

Según el NHS, hay un fuerte vínculo entre el abuso del alcohol y la depresión y las resacas con frecuencia hacen que las personas se sientan ansiosas y en un estado de humor bajo.

Si ya tienes ansiedad o tristeza, beber puede empeorar esos sentimientos, así que reducir el consumo puede ponerte en general de mejor humor, dice el NHS.

4. Puede mejorar el aspecto de tu piel

Algunas personas pueden notar mejorías en el aspecto de la piel inmediatamente después de reducir el consumo de alcohol o a largo plazo.

Según la Asociación Estadounidense de Dermatología, el alcohol es malo para la piel: «La deshidrata y con el tiempo la daña. Eso puede hacer que tengamos un aspecto más envejecido».

¿Cuánto es demasiado?

En Reino Unido, la agencia de salud pública recomienda un máximo de 14 «unidades» de alcohol a la semana tanto para hombres como para mujeres.

El gobierno determina que una «unidad» de alcohol es equivalente a 10 mililitros de alcohol puro, es decir, que el máximo semanal recomendado en ese país equivale a unas diez copas pequeñas de vino.

FUENTE: www.bbc.com

El alcohol afecta a todo tu organismo, pero muchos ignoran que la piel es una de las víctimas inesperadas.

El alcohol es un enemigo inesperado para toda tu piel. Sabemos que afecta a todo el organismo, pero es prácticamente desconocido los daños que puede causarle a la piel y que se reflejan principalmente en la cara. Puede causar el envejecimiento prematuro,  aparecer acné y te deshidratas, por lo que la piel pierde muchos de los nutrientes que necesita.

Hay tipos de alcoholes que hacen más daños que otros y nosotros te presentamos cuáles son los siete más peligrosos:

> Cerveza: contiene sal y esto puede ser peligroso, pero no es el peor de todos. Mientras se beba despacio, los efectos deshidratantes serán menos peligrosos.

> Vino blanco: este alcohol tiene altas cantidades de azúcar, por lo que tu piel se deshidratará rápidamente, causa envejecimiento y puede causar daños celulares.

> Vino tinto: esta bebida es una de las preferidas de los españoles, pero cuidado, porque es la que mayormente enrojece la piel.

> Mojito: tiene altos contenidos de azúcar lo que resulta en acné y arrugas.

> Tequila: tiene propiedades negativas para la piel, pero no es tan mala como los vinos.

> Margaritas: contiene altos niveles de azúcar y sal, siendo capaz de envejecer la piel.

> GinTonic: pasa lo mismo que con el tequila. Es un alcohol “bueno” que puede ser consumido tranquilamente, pero si se liga con otros alcoholes dulces, las cosas pueden cambiar.

Ya conoces cuáles debes evitar, así que estas navidades, sé cuidadoso.

FUENTE: www.mundodiario.com

El tipo de alcohol que consumes determina tu estado de ánimo, según un estudio internacional.

Se formuló en 11 idiomas diferentes, con participantes de 21 países de todo el mundo. Los resultados revelan que ciertos tipos de bebidas parecen estar vinculados a emociones particulares.

Por ejemplo, casi el 53% de los participantes dijo que beber vino tinto los hacía sentir relajados, una emoción que también estaba relacionada con la cerveza en casi el 50% de los participantes y el vino blanco en casi un 33%. Por el contrario, las bebidas de alta graduación se relacionaron con sentimientos de confianza en más de la mitad de los encuestados, de energía en más del 58% y también aquellos relacionados con la sensualidad en algo menos del 42%.

Sin embargo, los este tipo de bebidas también tenían más probabilidades de estar vinculados con sentimientos negativos, incluido el llanto, con casi el 48% de los participantes relacionando esas sensaciones con el malestar y casi el 30% con la agresividad. Mientras tanto, más del 60% de los participantes dijeron que relacionaban el vino tinto con el cansancio.

Este informe es importante porque según afirma su coautor, Mark Bellis miembro del Sistema Público de Salud de Gales «desde una perspectiva de salud pública, muchas veces nos hemos centrado en cuestiones relacionadas con el cáncer, las enfermedades cardíacas y las enfermedades hepáticas, pero un aspecto importante es el equilibrio de los resultados emocionales que las personas obtienen del alcohol».

También asegura que el entorno en el que se consumía el alcohol era un factor importante que el estudio trató de tener en cuenta al preguntar sobre si sus participantes bebían dentro o fuera de la casa. «Por ejemplo, los jóvenes a menudo consumen bebidas de alta graduación en sus salidas nocturnas, mientras que el vino lo pueden beber más en casa, con una comida». Lo que lleva a concluir que «alguien que quiera relajarse puede elegir tomar una cerveza o una copa de vino».

Por eso, este estudio destaca la importancia de comprender por qué las personas eligen beber ciertas bebidas alcohólicas y qué efecto esperan que estas tengan sobre ellas.

Aunque tomar algunas bebidas puede tener alguna consecuenca agradable en el comportamiento de las personas, los investigadores esperan que sus hallazgos ayuden a resaltar los peligros del consumo de alcohol generalizado. Y es que las personas acumulan tolerancia al alcohol con el tiempo y pueden terminar bebiendo más para sentir los mismos efectos positivos que disfrutan cuando consumen un tipo determinado.

FUENTE: www.abc.es

Un estudio firmado por varias universidades europeas afirma que unas copitas (no muchas) nos ayudan a hablar en cualquier idioma que no sea el nuestro

Toda la vida creyendo que el alcohol acababa con nuestra capacidad de concentración y dinamitaba nuestra memoria y ahora resulta que, lejos de eso, estimula nuestro cerebro y nos ayuda a hablar en cualquier idioma que no sea el nuestro. Evidentemente, la idea no es ponerse ciego de cubatas y luego lanzarse al bilingüismo, sino tomar solo un poco, lo justo para que nos suelte la lengua sin que llegue a trabárnosla.

Eso es al menos lo que asegura un estudio realizado por la Universidad de Liverpool, el King’s College y la Universidad de Maastricht. Los analistas convocaron a un grupo de 50 alemanes que acababan de aprender a hablar, leer y escribir en holandés después de darles a algunos de ellos un par de chupitos. Más tarde los dejaron -a todos- con unos cuantos súbditos del rey Guillermo y los invitaron a hablar largo y tendido. Finalizado el encuentro, los holandeses, que no sabían quiénes andaban alegres y quiénes no, debían evaluar la entrega y el nivel de cada uno. El resultado fue incontestable: los alemanes que habían ingerido alcohol obtuvieron notas más altas, especialmente en la categoría de pronunciación.

«Nuestro estudio muestra que el consumo de alcohol puede tener efectos beneficiosos en la pronunciación de una lengua extranjera en gente que ha aprendido recientemente un idioma», concluye Inge Kersbergen, coautora del estudio e investigadora del Instituto de Psicología, Salud y Sociedad de la Universidad de Liverpool, desde donde no han tardado en recordar que el consumo, en cualquier caso, debe ser moderado, y que los alemanes que hicieron de conejillos de indias habían tomado aproximadamente 470 ml de cerveza (poco más de un vaso).

Lo que dice la ciencia

No es la primera vez que alguien defiende científicamente los beneficios de echar un trago de vez en cuando. Muchos especialistas mantienen que el consumo moderado diario -dos o tres copas de vino al día los hombres y una o dos las mujeres- reduce el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares; que beber moderadamente vino y cerveza protege el corazón y nuestra salud neuronal y ósea, y que los polifenoles del vino tienen propiedades claramente anticancerígenas, aportan beneficios antiinflamatorios y antienvejecimiento y ayudan a prevenir los problemas gástricos, además de mejorar la respuesta inmunitaria ante determinadas enfermedades infecciosas. Vamos, que tenemos la panacea a todos los males en el mueble bar.

Los más entusiastas -según refleja un reciente informe publicado por la web Made Man- añaden a esa interminable lista de supuestas bendiciones la idea de que los bebedores moderados tienen menores tasas de absentismo laboral; que un estudio finlandés demostró que las personas que no beben, o beben mucho, estuvieron ausentes del trabajo en torno a 1,2 veces más que aquellos que lo hacen de manera contenida. Y, ya puestos, que éstos son mucho más astutos y rápidos.

Sí parece ser cierto, según un informe publicado por la revista científica ‘Science News’, que un poco de alcohol fomenta la creatividad. En este caso los investigadores sometieron a una sesión de dibujos animados a 20 personas, a algunas de las cuales habían animado previamente con un poco de vodka. Una serie de pruebas mientras visionaban los dibujos les llevaron a la conclusión de que los bebedores eran capaces de contestar las preguntas adecuadas alrededor de cuatro segundos más rápido que los no bebedores.

Todos estos estudios, sin embargo, pueden ser contestados con otros tantos (o más) que dicen exactamente lo contrario. Para arrojar luz sobre el asunto, el mundo científico analiza con detalle todo lo que tiene que ver con el tema, especialmente después de que científicos de la Universidad de California (UCLA) demostraran que una pequeña cantidad de alcohol duplica la esperanza de vida de los gusanos pequeños.

Dicho esto, ahí va lo que sí parece un hecho incontestable: el control del consumo de bebidas alcohólicas es una de las prioridades en el ámbito de la salud pública mundial. Y es que, a pesar de que sólo la mitad de la población lo consume, el alcohol es a escala global la tercera causa de enfermedad y de muerte prematura, después del bajo peso al nacer y el sexo sin protección. En Europa, además, es también el tercer factor de riesgo en relación con la salud y la mortalidad, por detrás sólo del tabaco y la hipertensión arterial. Vamos, que igual conviene seguir acudiendo a clase de inglés hasta que sea el conocimiento lo que nos suelte la lengua.

FUENTE: www.diariovasco.com

Existen muchas formas de “atacar” una resaca siguiendo ciertos hábitos.

La resaca es un cuadro de malestar general que se padece tras un consumo excesivo de bebidas alcohólicas, aunque no lo suficiente para llegar al coma profundo.

Entre los síntomas de la resaca están la amnesia ligera o pérdida de la memoria de lo ocurrido durante el episodio etílico; alteraciones gástricas: vómitos, casi siempre, y más raramente diarrea; dolor de cabeza; sed intensa; dolor abdominal y muscular; posibles flatulencias; y embotamiento nervioso.

Para evitar esto, sigue las siguientes recomendaciones:

1.Nunca bebas con el estómago vacío: sin embargo, los lácteos son recomendados. Según el nutricionista Kerry Torrens, «la leche y el yogur son excelentes protectores estomacales, así que si no vas a poder comer mucho por la noche, merienda un bol de plátano y yogur, bébete un tazón de leche con cereales o come un poco de queso y galletas antes de la aventura».

2. Evita o limita las bebidas alcohólicas burbujeantes como los vinos espumosos o los cockatils con champán o cava. Las burbujas aceleran la absorción de alcohol.

3. Evita las bebidas alcohólicas más oscuras, como el brandy o el whisky. Tienen un nivel más alto de compuestos llamados congéneres, los cuales se producen en el proceso de fermentación y destilación.

4. En un momento de la noche, parar de beber alcohol y cambiar por agua. Esto hará que la llegada a casa sea mejor y el despertar menos doloroso.

5. Tras una noche de copas, beber agua no es la única solución. Puedes sustituirla por agua de coco, bebidas deportivas o isotónicas. El doctor Torrens recomienda “disolver una cucharada de azúcar y otra de sal en medio litro de agua, e ir bebiendo poco a poco a lo largo de la mañana”.

6. Evita la cafeína. Si quieres recuperar tus niveles de hidratación deberás esperar a tomarte el ansiado café.

7. Come. La mejor forma de quitar esa resaca es sustituir las vitaminas y los minerales que tu cuerpo ha perdido con un buen desayuno. Torrens recomienda “unas tostadas integrales con huevos revueltos, unos tomates asados y champiñones, sumado a un buen vaso de zumo de naranja”.

8. Querer cortar el dolor con aspirinas o ibuprofeno pueden fastidiarte el estómago.

FUENTE: www.mundodiario.com

La culpa es del cerebro.  Según la ciencia ambas adicciones tienen mecanismos cerebrales comunes que aumentan el placer y por eso, se llevan tan bien juntos.

Que la nicotina y el alcohol son adictivos no es un secreto. Que ambas sustancias van de la mano tampoco lo es. Seguramente te has preguntado alguna vez porque cuando bebes las ganas de fumar aumentan, creyendo tal vez que se trata de un fenómeno extraño e individual. Pero no. La realidad es que este hecho es común en la mayoría de los consumidores de bebidas alcohólicas y cigarrillos y la razón no es otra que una jugada del cerebro. Según la ciencia, ambas sustancias aumentan el placer en el organismo y es por eso que se llevan tan bien.

Un estudio desarrollado por un grupo de investigadores del Colegio Baylor de Medicina en Houston, Texas, ha revelado que el tabaco y la nicotina aumentan el consumo de bebidas alcohólicas, en especial si se empieza a fumar desde la adolescencia. Esto ocurre principalmente porque, por separado, ambas sustancias aumentan de forma exagerada la liberación de dopamina (hormona de la felicidad), pero cuando se consumen al mismo tiempo, los adictivos producen interferencias entre sí. En ese sentido, la nicotina se impone al alcohol y hace que la respuesta placentera por parte del cerebro ante el licor sea menor, por lo que necesita una mayor dosis para conseguirla.

Otra de las razones por las que las sustancias comulgan en par es que el alcohol acelera el proceso de metabolización de la nicotina, tal como explica un informe del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo español: “Al beber alcohol, la nicotina se descompone más rápidamente en el organismo y el cerebro pide más; así que se fuma más”.

A esto hay que sumarle lo que en el campo de la psicología se conoce como condicionamiento clásico, un acto que expone que, básicamente, si dos cosas suelen ocurrir juntas, el cerebro acaba asociándolas. En nuestro contexto social es habitual fumar mientras se bebe, por eso ambas acciones terminan siendo relacionadas entre sí por el órgano motor.

Así mismo, según una investigación de la Universidad de Missouri, el tabaco contrarresta el efecto somnoliento del alcohol, hecho que podría significar otra potente causa por la que el organismo despierta la necesidad de combinar ambas drogas.

Es por todo esto que los expertos recomiendan que se suprima el alcohol cuando se pretende dejar de fumar. Sin mencionar que la mezcla del tabaco y licor es una explosiva y peligrosa combinación para la salud. Estudios médicos han revelado que, a la larga, los fumadores y bebedores tiene más probabilidad de sufrir un deterioro cognitivo del 36%, respecto aquellos que solamente beben.

FUENTE: www.mundodiario.com

El alcohol puede acelerar la deshidratación del cuerpo, que sí afecta al cerebro. Sin embargo, si en un día de copas de más se acompañan estas con agua, el daño no será el mismo. Además de la deshidratación, el estrés, el tabaco, dormir poco, la cocaína… sí que son enemigos mortales de las neuronas.

Contrariamente a la creencia popular, no tenemos un suministro limitado de neuronas. La mayoría de estas aparecen en los primeros años de nuestra vida, pero en algunas áreas del cerebro continúan apareciendo en la etapa adulta en un proceso llamado conocido como neurogénesis, que es como se conoce al nacimiento de nuevas neuronas. El hipocampo es una de estas áreas, y es también una de las más importantes del cerebro, desempeñando importantes papeles en la memoria, la emoción y el aprendizaje. Pero a medida que envejecemos, una serie de factores compiten con la neurogénesis y matan las células cerebrales. Muchos creen que el consumo de alcohol es un hábito que acelera este proceso, pero lo cierto es que no es así y que hay otros que sí son fatales para las neuronas.

Dormir poco

Desde la National Sleep Foundation recomienda que la mayoría de los adultos deben mantener un hábito de sueño que comprenda entre siete y nueve horas cada noche. Esto da a nuestros cerebros suficiente tiempo para moverse a través de las etapas del sueño, que gradualmente se vuelven más profundas, y terminan en sueño REM  antes de comenzar de nuevo. Llegar al sueño REM es importante porque es durante este tiempo que el cerebro está trabajando duro tanto para mantenernos dormidos mientras que también activa algunas regiones responsables, por ejemplo, del aprendizaje. Esto es cuando los recuerdos se consolidan y almacenan, y los niveles de energía se reponen. No debe sorprendernos pues, que alguien que constantemente duerma pocas horas tenga más dificultades para concentrarse, tomar decisiones y comprometerse en situaciones de aprendizaje y sociales. Un estudio reciente muestra cómo estos efectos van asociados a un daño cerebral en el tiempo. En el estudio se encontró que las neuronas en la región productora de energía del cerebro llamada locus coeruleus (locus cerúleo) comenzaron a morir a causa de la vigilia prolongada. Sin estas células para producir energía, nuestros cuerpos son incapaces de funcionar correctamente al día siguiente. Otro estudio encontró que la privación del sueño podría causar una contracción en la corteza cerebral y el hipocampo, especialmente en adultos mayores de 60 años, lo que sugiere que el sueño se vuelve cada vez más importante a medida que envejecemos.

Fumar

Está demostrado que provoca cáncer, bronquitis crónica hasta el enfisema, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares… e incluso la muerte y una menor producción de neuronas. En un estudio realizado en 2002 por el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia, los científicos descubrieron que las ratas adictas a la nicotina generaban un 50% menos de neuronas en el hipocampo. Aquellas que tomaron dosis más altas de nicotina también experimentaron un porcentaje de muerte neuronal superior. Otro estudio encontró un compuesto en los cigarrillos, llamado NNK, podría causar una respuesta exagerada en los glóbulos blancos del cerebro, obligándolos a atacar a las células cerebrales sanas también.

Deshidratación (no el alcohol en sí)

De aquí surge la percepción errónea de que el alcohol en sí mata neuronas, cuando no es así. Esto procede del hecho de que el alcohol en exceso desencadena toda una serie de procesos corporales. Uno de ellos es que acelera y multiplica las veces que hay que acudir al baño. Cuanto más se bebe, el alcohol suprime la hormona vasopresina, conocida como hormona antidiurética, que es responsable de retener el agua en el cuerpo. Esto hace que nuestros cuerpos no puedan sostener nuestra orina en el cuerpo y la expulsen más rápidamente, acelerando el proceso de deshidratación (y una peor resaca). Teniendo en cuenta que el 75% del cerebro está formado por agua, es recomendable, no ya evitar el exceso de alcohol, sino mantener el cuerpo correctamente hidratado, algo que se haría extensible a una noche de exceso de copas.

Estrés

En personas con niveles de estrés elevados, los niveles de cortisol pueden ser tan excesivos que el cerebro termina generando más células productoras de mielina y menos neuronas, según un estudio reciente. En los casos más graves, esto puede desembocar en episodios de esquizofrenia y trastornos de ansiedad.

Cocaína y otros estupefacientes

Mientras que la marihuana no mata neuronas, sí que otras sustancias como la cocaína, metanfetamina o el MDMA sí que lo hacen, según la Drug Enforcement Administration. Los investigadores creen que este daño a las células cerebrales es lo que conduce a la adicción a las drogas, ya que el usuario encuentra progresivamente más difícil sentirse bien por sí mismo.

FUENTE: www.20minutos.es

Un estudio de la Universidad de Finlandia Oriental y el Hospital de la Universidad de Kuopio halla más cambios en el cerebro en sujetos masculinos después de 10 años de consumo.

Científicos de la Universidad de Finlandia Oriental y el Hospital de la Universidad de Kuopio, en Finlandia, han encontrado que las funciones cerebrales en hombres y mujeres jóvenes cambian por el consumo a largo plazo de alcohol, pero que estas modificaciones son significativamente diferentes en hombres y mujeres. Esto indica no sólo que los jóvenes podrían estar en mayor riesgo de daño a largo plazo por el consumo de alcohol, sino también que los riesgos son probablemente diferentes en los hombres y en las mujeres, con los primeros posiblemente con más riesgo.

Un grupo de investigación finlandés trabajó con 11 hombres jóvenes y 16 mujeres jóvenes que consumieron alcohol durante diez años y los compararon con 12 hombres jóvenes y 13 mujeres jóvenes que habían tomado poco o no habían consumido alcohol. Todos tenían entre 23 y 28 años de edad en el momento en que se tomaron las mediciones.

Los investigadores -cuyo trabajo se presenta en la reunión del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología que se celebra en París, Francia–, examinaron las respuestas del cerebro al ser estimulado por pulsos magnéticos conocido como Estimulación Magnética Transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés), que activa las neuronas del cerebro. La actividad cerebral se midió utilizando EEG (electroencefalograma).

Anteriormente, los científicos habían encontrado que los grandes consumidores de alcohol mostraban una mayor respuesta eléctrica en la corteza cerebral que los no alcohólicos, lo que indica que había habido cambios a largo plazo en cómo responde el cerebro. Esta vez, encontraron que los hombres jóvenes y las mujeres jóvenes respondieron de manera diferente, con los hombres mostrando un mayor aumento de la actividad eléctrica en el cerebro en respuesta a un pulso de TMS.

Outi Kaarre, autor de la investigación, explica: «Hemos encontrado más cambios en la actividad eléctrica del cerebro en sujetos masculinos que en las mujeres, lo que fue una sorpresa, ya que esperábamos que sería al revés. Esto significa que el funcionamiento cerebral masculino se altera más que el cerebro femenino con el consumo de alcohol a largo plazo».

El EEG también permitió a los investigadores mostrar que los cerebros masculinos tienen mayor actividad eléctrica asociada con la neurotransmisión GABA (ácido gamma-amino butírico) que los cerebros femeninos. «Generalmente, nuestro trabajo demostró que el alcohol causa cambios más pronunciados en la neurotransmisión eléctrica y química en hombres que en mujeres. Existen dos tipos de receptores GABA, A y B. El consumo prolongado de alcohol afecta a la neurotransmisión a través de ambos tipos en varones, pero sólo un tipo, GABA-A, se ve afectado en las mujeres», detalla Kaarre.

Un neurotransmisor fundamental

«Todavía estamos tratando de averiguar qué significa esto, pero GABA es un neurotransmisor fundamental en la inhibición de muchas funciones cerebrales y del sistema nervioso central. Está involucrado en muchos sistemas neurológicos y es importante en la ansiedad y la depresión. Generalmente, parece calmar la actividad cerebral», añade.

«Sabemos por estudios en animales que la actividad del receptor GABA-A parece afectar a los patrones de consumo, mientras que los receptores GABA-B parecen estar implicados en el deseo general de alcohol. Se ha sugerido que las mujeres y los hombres pueden responder de manera diferente al alcohol. Nuestro trabajo ofrece un posible mecanismo para estas diferencias», señala.

Y prosigue: «Sabemos que el consumo de alcohol a largo plazo puede ser peligroso para los jóvenes. Lo que este trabajo significa es que el consumo de alcohol a largo plazo afecta a hombres y mujeres jóvenes de manera muy diferente y necesitamos descubrir cómo se manifiestan estas diferencias».

«Puede ser que tengamos que considerar regulaciones más estrictas sobre el alcohol en los jóvenes, ya que ninguno de los participantes de nuestro estudio cumplió con los criterios diagnósticos para los trastornos del consumo de alcohol y aun así se detectaron estos cambios significativos en el funcionamiento del cerebro. También puede significar que deben tenerse en cuenta las diferencias de género al planificar el tratamiento farmacológico para el alcoholismo», concluye.

FUENTE: www.jano.es