sexo, drogas y Rock & roll

DISCOS INMORTALES PARA ANTES DE MORIR

THE BEACH BOYS.

“Pet Sounds”.
1966.

Brian Wilson es uno de los mejores músicos de la historia y la influencia de su banda en toda una generación es enorme. La frescura del pop de los 60 y las raíces puramente californianas. Siempre me pone contento escuchar a los Beach Boys.

THE SMITHS.

“The Queen is dead”.
1986.
No hay mejor combinación en la historia del pop que la voz y letras de Morrissey y la guitarra de Jhonny Marr. The Smiths es mi grupo favorito. Hablan con una prosa afectada y genial de las cosas y los sentimientos más cotidianos y personifican perfectamente la tristeza y la energía pop del Reino Unido. Todos sus discos son obras maestras.

MOGWAI.

“Young team”.
1997.

Mogwai suenan a futuro. Tienen la rabia y el ruido de Pixies, la profundidad oscura de la Velvet, las atmósferas hipnóticas de Radiohead y la tristeza de los Cure. Es un resumen perfecto del desastroso siglo XX.

THE VELVET UNDERGROUND.

“The Velvet Underground & Nico”.
1967.
La Velvet representa para mí lo mejor del underground neoyorquino de los años 70 en su versión más intelectual y urbana. Salieron de la Factory de Warhol. Con Lou Reed a la guitarra y Nico a la voz son sencillamente desgarradores.

MASSIVE ATTACK.

“Blue lines”.
1991.
Formaron en Bristol un colectivo llamado Wild Bunch que fue caldo de cultivo de muchos grupos de los 90 que mezclaban lo mejor de la música negra con referencias jamaicanas, con el pop y la electrónica creando estilos como el trip-hop al que luego se sumarían Portishead o Alpha. Este álbum es otra obra maestra.

THE BEATLES.

“Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band”.
1967.

Ellos revolucionaron la escena musical de los años 60. Nadie como los Beatles ha sabido resumir en tres minutos una perfecta canción pop. Parece que ellos hayan inventado el estribillo perfecto. Su impacto en lo social y lo político los hace todavía más importantes.

PIXIES.

“Surfer Rosa”.
1988.

Pixies fueron los grandes rupturistas del pop junto con Sonic Youth. Ambos grupos se adentraron en la experimentación del ruido, la asonancia y la libertad vocal rompiendo además la estructura de estrofa-estribillo. Es el paso más firme hacia la post modernidad musical de ese momento.

ANTONY & THE JOHNSONS.

“I am a bird now”.
2005.

Antony es la renovación, el siglo XXI, el futuro. Un extraterrestre que sólo con su voz y un piano es capaz de dejarte clavado en el sitio como si escucharas algo que no habías escuchando nunca jamás. Es un crooner inclasificable que bebe de múltiples referencias musicales, de diferentes épocas para hacer algo nuevo, único, su estilo, su música y él mismo. El mejor álbum del 2005 y una idea de por dónde va el bastardo siglo XXI.

THE CURE.

“The head on the door”.
1985.
Robert Smith ha sido el gran poeta del existencialismo y la oscuridad. Desde sus canciones más lúgubres hasta las más pop, ha sabido conectar con la angustia vital de los 80. Es perfecto creando melodías y sus atmósferas suenan siempre inquietantes pero familiares.

RADIOHEAD

“Ok Computer”.
1997.
Creo que este álbum es la obra culmen de uno de los grupos más valientes y arriesgados de los 90. Tom York es un iluminado y después de convertirse en referente indie por la canción “Creep” de su primer álbum, reapareció con dos discos sublimes, The Bends que se adentra en terrenos atmosféricos y Ok Computer que se abandona a la electrónica más experimental.